
Hoy Lunes 21 de enero, acaba de volver a la fuente uno de nuestros compañeros de la vía del Aiki. Me refiero a nuestro amigo Javier Bustamante Velásquez. Para todos los que tuvimos la oportunidad de compartir con él, dentro y fuera del tatami, fue una partida inesperada. Pero nos queda la satisfacción de haber visto en los ojos de Javier el brillo intenso que sólo puede proyectar alguien que ha encontrado el amor y la pasión por lo que hace. Así era Javier, amó intensamente el Aikido. Abrazó la vía tan intensamente que nos contagiaba a todos –incluso a nosotros, sus sempai, quienes debíamos inspirarlo a él supuestamente- pero así era nuestro amigo: Intenso. Durante la práctica exigía la sinceridad de su compañero, ya fuera como Uke o como Nage, exigiéndonos el 100 % de atención y entrega. A pesar de este rigor nunca fue un practicante mal intencionado que dañara a sus compañeros. Tan sólo estaba buscando algo. Javier buscaba el significado del Budo, quería realmente acercarse al ideal de los antiguos Bushis y encarnaba toda la esencia de estos caballeros de la guerra: Lealtad, Honor, Bravura, Valor, Etiqueta, Cortesía y, por sobre todo, Servicio. Javier no dudaba en servir a la Federación y a sus compañeros. Aunque esto le significara perder la oportunidad de estar con los maestros con los que siempre había deseado estar. Para él no habían medias tintas: el bienestar de sus compañeros de vía estaba primero, incluso de aquellos a los que ni siquiera conocía y que, ciertamente, jamás le darían las gracias. Pero a Javier eso no le importaba. Él era así y punto. No esperaba reconocimiento alguno, “ES MI DEBER” nos decía. Ese era Javier.
Nos despedimos de ti por ahora y, cuando te encuentres con el Fundador, dile que acá seguiremos buscando… lo que tú ya habías encontrado.
Desde acá nuestras mas sinceras condolencias a su familia. AIKIKAI CHILE.